ENTRADA


Un vicio, un hobbie, o como lo quieras llamar. Siempre tuve bastantes camisetas de futbol y ahora he decidido llamarlo colección.

Equipos grandes y menos grandes, selecciones, camisetas actuales y antiguas. Heredadas, compradas, cambiadas con alguien y también alguna falsilla, por qué no, pero todas con su pequeña historia detrás.

A los amantes del futbol y a los que tengan algo que ver en la historia le gustará echar un vistazo.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

C.S.M. OUARZAZATE (Marruecos)

"Te has roto el ligamento cruzado anterior y el menisco", sin ser un experto ya sabes que es algo más grave que un simple esguince de rodilla, "te aconsejamos que te operes si quieres seguir haciendo deporte", te lo confirman en la frase siguiente, estás jodido amigo. El fútbol se cobraba otra víctima. Enemigos naturales, el ligamento cruzado y el deporte rey. Te vuelves a preguntar si, siendo un paquete, merece la pena seguir jugándolo. Esbozas una sonrisa, no hace falta responder.

Hacía mas de un año que no escribía y han tenido que perforarme la rodilla 7 veces y enviarme al sofá para que vuelva a hacerlo. Otro día contaré con qué camiseta me rompí el dichoso ligamento. Ando detrás de ella y todavía no la tengo en mi poder, pero todo se andará. Hoy quería hablar de una de las camisetas más especiales que tengo (creo que digo esto en cada entrada del blog) por el dónde y el con quién, pero sobre todo por el cómo.

Ouarzazate es una pequeña ciudad del vecino Marruecos. Está al sur del país, y la llaman "La puerta del desierto" ya que mas al sur sólo hay eso, arena, piedras y sol. Para llegar allí, hay que atravesar la cordillera del Atlas por carreteras serpenteantes que no acaban nunca. Esquivando baches, escapando de marroquíes que invaden tu carril en cada curva y comiendo polvo del camión de turno que prepara colas infinitas, llegas al Sahara. Y antes de adentrarte en el desierto mas grande del mundo te encuentras con una ciudad construida en torno a una "Kasbah" (una antigua fortificacion árabe, y, sin duda, una de las mejor conservadas de las que ví) que desafía al calor agobiante.

La "Kasbah" de Ouarzazate (al fondo) está en el escudo del CSMO

La caravana del rally solidario en el que participábamos paraba allí varios días, por lo que nos dirigimos a nuestro camping. Aparcamos nuestro R4 y doblamos las piquetas de la tienda al intentar clavarlas en el duro suelo marroquí antes de salir a cenar. Al salir del camping con el coche, 4 torretas de focos se alzaban entre todas a luces de la ciudad: "Mikel, el Olímpico de Ouarzazate". Risas. Dos días después, y con la espalda hecha polvo, desmontamos campamento y seguimos la caravana de hojalata multicolor hasta Zagora, donde continuaba el rally de coches clásicos.

Comando "Cuatro Latas". El segundo por la derecha es el nuestro.

El rally acabó, pero nuestra misión allí no: los ordenadores que llevábamos para la escuela de Boudib todavía esperaban en la frontera de Ceuta y teníamos que hacerlos pasar como fuera. Así que volvimos a Ouarzazate, y volvimos al mismo camping. Había que negociar con el tío. Otra noche en ese suelo nos iba a matar, por lo que nos ofreció una habitación que cogimos sin dudarlo. Fueron dos días duros para nosotros, no encontrábamos una opción válida para pasar los ordenadores. Porteadores demasiado avispados, falsos fondos en el coche, sobornar a alguno en la aduana, primos de marroquíes que acabas de conocer que iban a atravesar la frontera... nada, no nos fiábamos de nadie, la mercancía era demasiado valiosa. Yo necesitaba despejarme, esos muros de adobe parecían moverse y la habitación era cada vez mas pequeña. Salí a correr por la ciudad, y como un mosquito atraído por la luz llegué al estadio que días antes vimos. Había movimiento y pregunté: "mañana partido importante, mañana Casablanca, líder aquí" me dijo el primer marroquí. Volví a preguntar a otro para contrastar información y me lo confirmó: "mañana partido importante, a las 4", enseñándome toda su mano menos el pulgar. Seguí mi carrera y a la vuelta se lo dije a mi hermano: "Tenemos plan para mañana Mikel, partido importante en Ouarzazate, viene el líder".

Les patrocina Acwa POWER, que construye la planta solar más grande de Africa, en Ouarzazate.

Nos pusimos la camisera de Unionistas y fuimos al campo. La entrada costaba 40 dirhams (1 euro),  y había cola. Compramos nuestra entrada, pagamos la de unos niños que esperaban en la puerta que alguien lo hiciera y nos pusimos detrás de la portería, con los que mas ruido hacían. A los 5 minutos todos sabían que estábamos allí. Parece que los turistas que normalmente visitan la ciudad no lo hacen por el fútbol. Era la tercera divisón.

Empieza el partido y se suceden las canciones en el fondo. Cada cual mejor. Saltos, tambores con ritmos africanos, melodías en árabe y claro, te vienes arriba. Todos cantaban siguiendo perfectamente las canciones, como un coro, y había un chaval que hacía las veces de director de orquesta, ese era el que mas lo vivía. Gooool! marca el Ouarzazate, delirio en la grada y los cánticos cada vez más fuertes. "Quiero esta camiseta Mikel" le confesé a mi hermano, pero echando un ojo a la grada ninguno la tenía. Le pregunté a un chaval y nada, imposible, no se venden. Apunté al director de orquesta: "Es el capo" me dijo, "él va a ayudarte". Doble pitido, jugadores asfixiados al vestuario, y "el capo" que empieza a felicitar a todos los chavales por el espectáculo musical que acabábamos de presenciar. Cuando llega a nuestra altura nos abraza. Le decimos que increíble, que mucho nivel de grada, y él nos agradece el ir a verlos y animar con ellos. Nos echamos la mano al pecho: "Unionistas, nuestro club en España" y le enseñamos algún vídeo de nuestra grada. Hay buen rollo, es el momento: "Quiero la camiseta del CSMO, me puedes ayudar?", "Si, al final" le quise entender, y desapareció con los 4 tíos que le seguían a todos lados.

Con algunos de nuestros amigos de los "Blue Fighters"

En la grada mas de lo mismo en la segunda parte, sin goles, tres pitidos y la victoria se quedaba en casa. Habíamos tumbado al líder. Los chavales enloquecían y nosotros con ellos. Dejé que la euforia pasara y volví a hablar con nuestro capo, me hizo un "Sígueme" con la mano, y se dirigió al vestuario. Salió de él un hombre bastante grande y los dos empezaron a dar voces en árabe, yo no entendía nada e insistí varias veces en que se la pagaba. Al rato parece que llegaron a un acuerdo y todos (el capo, sus secuaces, el utillero y yo) salimos del estadio y nos dirigimos calle arriba. Mi hermano no quiso acompañarnos. Me metieron en una casa y allí me acojoné un poco. El utillero saco dos equipaciones enteras, camiseta y pantalón, local y visitante. "Lo sabia" me dije "estos quieren metérmela", así que les pregunté que cuánto. "No, no, regalo", yo insistí, "Regalo amigo, regalo. Tú y tu hermano". No me lo creía, ninguno de ellos la tenía, pero a nosotros nos regalaban dos equipaciones enteras. Salimos de aquella casa dando botes y cantando. Estaba casi obligado, pero lo hice desde el corazón. Me quite mi camiseta de Unionistas y se la di al capo. Delirio total, mas cánticos y hermanamiento de aficiones. Y ahí te das cuenta de que tú también tienes prejuicios.



Dicen que el fútbol es el idioma universal, y creo que es cierto. He estado en muchos países, y en todos encuentras algún loco futbolero con el que puedes intercambiar nombres de equipos o de futbolistas. Pero en Marruecos es distinto, allí lo viven a todas horas. Lo juegan, lo ven y lo hablan. La pena es que los chavales miran con envidia las gradas europeas, todos los bares ponen las ligas de moda, y su fútbol no despega. Ellos no lo saben, pero sin tifos, micros, altavoces o bengalas, menudo espectáculo montan los "Blue Fighters", los chavales de Ouarzazate!