Una vez mas vuelvo a sacar la pluma. Este ejercicio tiene que salir solo, como las buenas fotos. Tiene que presentarse el momento y que la luz sea perfecta. El momento me ha pillado en el tren. Tengo 35 min para llegar a Lausanne, de sobra para escupir una pequeña historia.
En Italia el fútbol se vive como en España, no hay un rival como lo es el rugby en Inglaterra o en Francia. El fútbol reina por encima de todos los demás deportes y eso se notó en mi visita. En 3 días que pasé allí me dio tiempo a jugar una pachanga, conocer a un tío que se sabia de memoria todos los partidos, resultados y goleadores del los ultimos 10 años del Sevilla, comprar la camiseta del Pisa y a ver la bufanda de la UDS en un bar de Florencia.
Aprovechando que mi primo viene de visita a Suiza, 4 meses después de mi última entrada, vuelvo con una pieza importante en mi colección que tiene algo que ver con èl.
Cuando oímos Pisa, en la mente de todos aparece lo mismo. En la mía ya no. Quizás por que al verla pierde encanto, pero sobre todo por que se me va mas bien a los dos litros de limonccelo que bebí con mi primo nada mas llegar y a la camiseta del AC Pisa que adquirí allí. He de decir que mas vale que no dejen caer la torre por que de lo contrario la ciudad iría detrás.
Esta vez no voy a echar mano de Google y me la juego con la información que saqué por allí. Un club originalmente fundado en 1909, y una vez mas, otro club que tuvo que ser refundado tras desaperecer. El nuevo escudo hace referencia al monumento que ha puesto a Pisa en el mapa y tiene la cruz que era el escudo antiguo. Jugaban en la tercera division, por debajo de la Serie B.
Poco mas que decir, ya que el Pisa tampoco es la Juve y el tren llega ya a la estación. La misma a la que llegará Charly mañana.